Los regalos más ciclistas de esta Navidad

Los regalos más ciclistas de esta Navidad

Ibán Vega, el autor de este artículo, recoge diariamente en su blog «El Cuaderno de JoanSeguidor» su experiencia como redactor en las revistas Ciclismo en Ruta, Ciclismo a Fondo y Meta 2Mil. También fue colaborador de Radio Marca, jefe de prensa de la Federación Catalana de Ciclismo y colaborador en guiones televisivos del programa «A Ritme de Pedal» que retransmitió la televisión catalana.
En esta ocasión nos ayuda a elegir el regalo ciclista más adecuado para dar una sorpresa esta Navidad a todos los amantes de este deporte.

iban de joanseguidor.com

El valor icónico de la bicicleta, el regalo de Navidad, seguro que algunos de los que lean estas líneas se sentirán interpelados. La imagen de una bicicleta la mañana de Navidad, bajo el árbol, la chimenea a fuego vivo, los adornos, el frío afuera… tirando de tópicos quien más quien menos seguro que ha sentido que la Navidad era el tiempo de regalar una bicicleta, o de recibrla.

Una mano pequeña, insegura, expectante, cargada de ilusiones, que escribía la carta a sus majestades con ese elemento que era un pedacito de libertad, el primer aire de emancipación, de rodar algo lejos de casa y explorar esos rincones que seguro llevas contigo durante toda tu vida.

Así las cosas, regalar bicicletas, regalar ciclismo en Navidad es ir con los tiempos, ser coherente con aquellas primeras ilusiones.

regalo bicicleta

Regalo ciclista número uno: una bicicleta de acero

Por que la primera bicicleta fue de acero, el acero fue el elemento de nuestra infancia, la montura de nuestra primera vuelta lejos de la zona de confort del hogar, la bicicleta de toda la vida, de paseo, sin más deseo que ver aquello que muchas veces veías desde el coche, pero solo, ajeno a todo, con la sinceridad de querer descubrir las cosas por uno mismo.

Algunas marcas saben que la realidad la marca esa raíz con la esencia y proponen un viaje en dirección contraria, volver a sentir el acero en uno mismo, una montura que no implica un paso atrás, las aleaciones y calidades del acero que se trabajan en algunas marcas son excelentes, las prestaciones, obviamente, no serán bicis de carbono, pero ojo que las cosas han mejorado mucho.

A ellos añadidle unos acabados asombrosos, tan finos y elegantes que cabe pellizcarse para saber que hablamos de acero, hay maestros en el material, excelentes profesionales que han hecho carrera de una tendencia que sería injusto decir que será una moda pasajera.

Pensar en rodar sobre caballos de acero es tener algo sólido bajo de ti, algo poderoso y rígido y encima hay marcas que en un momento determinado te pueden hacer un traje a medida, con tu ADN ciclista, las medidas, en la matrícula que siempre llevarás contigo.

Algunos pros ya se han animado a llevarlas, obviamente en momentos puntuales, pero de gran impacto como el clasicómano belga Oliver Naessen en la etapa final del Tour de Francia o el fenómeno Peter Sagan en el critérium que inaugura la primera carrera del año, el Tour Down Under.

Ni qué decir que este “paso atrás” en el material dio mucho que hablar.

libro ciclismo

Regalo ciclista número dos: un buen libro

Cualquier avezado que cruzara más allá de los Pirineos se percataría que la producción editorial respecto al ciclismo era grande, generosa y perenne.

El lector ciclista español tenía que sondear novedades en mercados como el francés primero, italiano luego y anglosajón al final para encontrar libros que destripaban a la pieza el deporte más bello del mundo.

Incluso diríamos que el país con más libros ciclistas per cápita, los Países Bajos, una locura editorial vinculada a la bicicleta, podría ser nuestra referencia si su idioma no fuera totalmente inteligible para el castellano medio.

Pero las tornas cambiaron hace unos años, al éxito de algunos libros como el de David Millar donde narra la entrada y salida del infierno del dopaje, se suman piezas venidas de editoriales pequeñas pero inquietas que han pasado de traducir obras internacionales a crear sus propias novelas sobre ciclismo.

Y es literatura, buena literatura sobre el deporte posiblemente más literario del mundo, con historias increíbles de gente cuyos límites fueron difusos un directamente ni siquiera existieron.

Así vemos que la novela Ocaña, un despilfarro literario de Carlos Arribas, figura entre las más leídas, su gran rival Eddy Merckx estrenó estos días otra novela con el sugerente título “Mitad hombre, mitad máquina”:

Ciclistas de todos los tiempos, como Vicente Trueba o Mariano Cañardo, y los clásicos contemporáneos, Miguel Indurain, con un libro fotográfico delicioso, y Peter Sagan, narrando la historia de una estrella actual en su locura de carreras, eventos y compromisos, forman parte de la estantería más selecta.

La literatura ciclista en castellano goza estos días de buena salud y ahí una producción ingente esperando se abordada. Ya no es una cuestión de leer más o menos, la cultura ciclista se ha implantado con éxito estos años y vertebra una estética visual muy marcada y atractiva.

ropa ciclista

Regalo ciclista número tres: vestir como aquellos ciclistas

Charlando con gente de la industria que camina por los senderos del buen gusto y el criterio que observa, se sabe que el ciclista medio ya no sólo quiere vestir de “torero” en las salidas con su flaca.

Ahora se distingue una cantidad de gente importante que en sus momentos de vida normal combina su moda con la estética ciclista, prolongando su pasión a la rutina pura y dura, que si se viste de ciclista parece menos rutina.

Y la gente ya no se conforma con ir con un polo de un equipo ciclista o una camisa que ponga “Tourmalet”, ya no, se quiere aspecto ciclista, estética ciclista, añeja, de todos los tiempos, en especial aquella que se hizo con fortuna un hueco en nuestra memoria en los años ochenta y antes.

Así marcas de toda la vida, y más recientes, de ropa ciclista, pero ropa técnica, para rutas de 100 o 150 kilómetros en estos días de plomizo invierno, se plantean la confección de ropa casual, ni más ni menos, para que la gente lleve al trabajo, al gimnasio o a tomar unas cervezas de lunes a viernes.

Y esa ropa es un guiño a los maillots ciclistas que crearon escuela en los libros de diseño y moda. Guiños en polos sin cuello y tres botones de apertura, guiños como el bolsillito en la trasera, parte derecha, guiños como el largo de la pieza…

Porque la gente que se mueve por la ciudad con la bicicleta también gusta de ir vestido, aunque sea de calle, como un ciclista de esos que vieron nuestros abuelos, pero con material y estética adaptados a nuestros tiempos.

El largo de las piezas es un factor importante, que no se vea aquel renglón donde la espalda pierde su bello nombre, por ejemplo, pero sobre todo para que la pieza se adapte y sea un guante en el cuerpo de miles de ciclistas urbanos que cada día pululan por las grandes ciudades.

Si a esta estética, llamadla retro, le añadimos esa bicicleta de acero y un buen acerbo cultural, cimentado en esa tremenda producción de libros que trepa por grandes centros y portales de Internet, tendríamos al ciclista del siglo XXI, que sigue siéndolo en espíritu y esencia incluso cuando deja su flaca aparcada en el garaje para dedicarse a ser persona corriente.

Probadlo y mirad a vuestro alrededor, una gorra de esas, un saquito tipo avituallamiento de la Vuelta a España, una “musette” se llama, corren por Internet para ser cazadas al vuelo y en no pocos ámbitos se ven como algo ya normal, parte del paisaje.

ropa invierno ciclismo

Regalo ciclista número cuatro: ropa buena de invierno

Aquello de las bicicletas para el verano es un topicazo que no está vigente, esa es la verdad. El ciclista es todos los días del año, quiere serlo y para ello tiene opciones, y no sólo quedarse en casa, viendo caer el frío como chuzos de canto.

La ropa es clave en esta parte del año, lo es siempre, porque en la comodidad de la misma va la experiencia sobre la bicicleta, pero el frío es correoso, molesto e incluso entorpece cuando hace presa en el corredor.

Por eso la elección de la ropa no es una cuestión baladí, y no sólo por las prestaciones, también por la estética, cada vez más valorada por el corredor, un aspecto que hace años no se tenía en cuenta, pero hoy el ciclista quiere ir como un pincel.

Pero, al margen de ir guapo y guapa, las calidades de la ropa son fundamentales para que el frio no se lleve por delante todo el placer de la salida. Arriba hay que buscar una prenda que proteja aquellas zonas en las que el viento hace mella cuando se toma un descenso, un llano prominente o cualquier otra cosa en la que a velocidad tome protagonismo.

Así las cosas, el pecho, los hombros y los brazos merecen lo mejor, pero también las manos guantes ajustados, ceñidos, que permitan maniobrar con facilidad, que la frenada sea cosa sencilla, así como cambiar los desarrollos.

Una primera piel es aconsejable, cualquier conjunto de ropa ciclista que se pretenda regalar necesita de una camiseta interior fina, ajustada, con un buen tacto, que sirva de capa inicial. Luego una intermedia, con tacto amigable por dentro, un afelpado muy ligero, que no implique grosor, ni incomodidad.

Luego la pieza de fuera, importante saber la temperatura de las rutas que frecuenta nuestro ciclista, que tienen por delante tramos de sol, sombra, zonas en las que no entra luz, donde la humedad trepa traicionera y pesa en el ánimo del corredor.

Es importante tenerlo en cuenta para acertar en el regalo y quedar bien, bien de verdad,

Los culottes de invierno, importante, que sean largos, con cremallera abajo, que permita mejor colocación e incluso, detalle nimio en apariencia, pero importante, una cremallerita que no impida ir al baño u orinar por el camino, ya sabéis que si el frío se adueña de la vejiga, las urgencias pueden surgir en cualquier momento.

Si entra en juego el casco, que tenga buena aerodinámica puede ser secundario, pues en invierno salir a cuchillo a veces no es lo importante, y sí que proporcione buenos cierres para que la cabeza permanezca aislada del aire en contra, aunque una buena gorra o incluso una braga polar que permita asentar el casco con facilidad es perfecto.

Cuando miréis las chaquetas, es importante que nos protejan del viento y lluvia pero que al mismo tiempo sean transpirables.

pulsera de actividad

Regalo ciclista número cinco: la tecnología

Corre el rumor que una salida en bicicleta no es salida completa si no queda constancia de ella en algún sitio. El GPS para bicis es casi tan importante como la biela que ajusta las ruedas de la bicicleta, un elemento, compañero imprescindible que retrata cada salida, cada momento en el que el ciclista pasa por cada sitio, a la velocidad, a la pendiente del instante. Es la fotografía perfecta y el recuerdo perenne que nada más llevar a casa querrán llevarse a la app para ciclismo donde descarguen toda su actividad.

La tecnología tiene su punto en el ciclismo y es un regalo que hace quedar bien, es caballo ganador, cada vez con más aficionados que tienen por norma sacar estadística de cada pedalada de cada ruta.

Pulsaciones, kilómetros, velocidad media son datos comunes que se quedan atrás, casi anticuados, cuando estas herramientas miden la fuerza que desplazas y los vatios que arrastras en un contexto de tramos marcados, incluso para profesionales, pudiéndote medir con cada uno de ellos, en cada momento e instante de la campaña.

Fruto de esta fiebre por tenerlo todo calibrado, queda la nueva tecnología de rodillos inteligentes para bicicleta, pantallas que recrean puertos y ciudades, para que cada uno se mida con el mundo entero online en la salita de casa.

El ciclismo de salón es la tendencia más arraigada entre aquellos que hicieron horas y horas de rodillo en los años que no existía nada de esto, subir el Tourmalet la tarde de Navidad, en la intimidad del hogar para estrenar la maquinita eso no tiene precio.

Hablamos de otro nivel de precio, lo sabemos, pero la Navidad bien merece el esfuerzo, y ahí siempre podrás anclar pacientemente tu bicicleta de acero esa que viniendo de las raíces te hace circular disfrutar del bien llamado ciclismo 2.0.

Y es que como veis, ideas no faltan, ganas y pasión tampoco, pocas personas habrá tan agradecidas en el mundo como un ciclista que reciba su regalo bajo el árbol navideño.