La bicicleta ideal

La bicicleta ideal

Ibán Vega, el autor de este artículo, recoge diariamente en su blog «El Cuaderno de JoanSeguidor» su experiencia como redactor en las revistas Ciclismo en Ruta, Ciclismo a Fondo y Meta 2Mil. También fue colaborador de Radio Marca, jefe de prensa de la Federación Catalana de Ciclismo y colaborador en guiones televisivos del programa «A Ritme de Pedal» que retransmitió la televisión catalana.
En esta ocasión nos habla de los tipos de bicicleta más exitosos del mercado para que elijas el más adecuado según tus necesidades y gustos.

iban de joanseguidor.com

La bicicleta, esta máquina. ¿Quién inventó la primera bicicleta? ¿Cuál fue la primera bicicleta?

La historia es difusa, los orígenes no menos. Podríamos situar la primera bicicleta en ese ingenio que algunos llamaron el “caballo de la gente”. Eso iría más o menos al año 1779, en plena revolución industrial. Era la culminación al anhelo humano de encontrar ese vehículo que funcionara autónomo con el objetivo del transporte de personas.

Ahí nació la noción de bicicleta que siglo antes alguno ya había plasmado en hojas. A Leonardo da Vinci se le medio atribuye algún dibujo. El orgullo de la bicicleta es que era ajena al poder del caballo, dándole a la persona todo el protagonismo.

penny farthing

De aquellas ideas, salió la darsiniana, una bicicleta sin pedales como esas que usan muchos niños a los dos o tres años que llevan corriendo para practicar el primer equilibrio.

De ahí poco a poco el boceto se fue complicando, la bicicleta primitiva cambiaba de aspecto, pero su motivo nunca se corrompió. El velocípedo incorporó el primer pedal, en la rueda delantera. Eran máquinas grandes, pesadas, ruedas enormes, no muy cómodas, bajarse era un problema, pero la evolución proseguía.

Y apuntaba al sistema de transmisión. Casi un siglo después de ese 1779 pionero, se ven las primeras bicicletas, triciclos para ser precisos, que incorporan una cadena como sistema de transmisión de la fuerza, desde un eje central.

Aquello fue un antes y un después nada volvió a ser igual, el salto fue tremendo, la fuerza del hombre sobre la máquina se multiplicaba por varios, el movimiento era libre, el campo de acción crecía exponencialmente.

Con la cadena, llegaron los neumáticos, los cambios y la evolución de los materiales para dar con la máquina más ingeniosa, tantos años después, jamás inventada por el hombre para su transporte: un ingenio que precisa de energía humana, que no contamina, que es sostenible, agradable a la vista, no estorba y hace mejores personas, porque la bicicleta habla de eso de personas.

Y en la complejidad de sus orígenes encontramos las raíces de la complejidad de la bicicleta en la actualidad, con muchos tipos, tantos como usos se quiera darle.

Las bicicletas fixies

La historia de la bicicleta en el siglo XX destapó los muchos usos que esta máquina ha tenido, usos que pudieron ser militares, caballería transportada en bicicleta, a servicios como el de correos o bomberos.

Usos que en una primera época fueron en piñón fijo, una forma de pedalear redonda, elegante, como un pistard, acoplado a la máquina, sin otro motivo que moverse en distancias cortas, cruzando los dedos para que los desniveles no pusieran a prueba las limitaciones del desarrollo.

Curiosamente aquellas bicicletas, propias con los años del velódromo, desprovistas de cambios, pero también de frenos, para evitar cambios bruscos de ritmo en la elipse, han vuelto a nuestras vidas en tiempos recientes.

El piñón fijo de toda la vida hoy se llama fixie y es una bicicleta que pulula por las ciudades, con gente de estética muy marcada y tantos objetivos como la vida les lleve a coger una bicicleta.

Su profusión estos años ha dado vida a una oferta muy concreta, nuevas marcas e incluso la resurrección de cierto regusto por el ciclismo vintage, ese que surgió a piñón fijo y con una estética muy marcada de los Tours de los treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta.

fixie

La bicicleta de carretera

Lo cierto es que éste, no sabemos si llamarlo movimiento, de fixie ha revitalizado muchos aspectos de la bicicleta en toda su extensión.

Y si una bicicleta se ha visto prestigiada es la de carretera, posiblemente la esencia del ciclismo de competición y también para muchos que quieren sólo competir. Sus formas actuales tienen más de cien años y su evolución marca la cantidad de tipos de ciclistas que han nacido en su historia.

Hoy escoger una bicicleta de carretera no es tarea sencilla, no es la que más cómoda siente en un primer término. Alrededor de su elección han crecido todo tipo de estudios de biomecánica, algo que pudo sonar a extravagancia hace un tiempo, pero que se impone como algo esencial teniendo en cuenta qué uso se quiera hacer de la bicicleta.

En la biomecánica va la calidad de la pedalada, la postura, la comodidad sobre la flaca, y en definitiva la felicidad de salir en bicicleta. La espalda, la rodilla, las medidas exactas son elementos sobre los que se construyen que una bicicleta sea el amigo que uno persigue.

bici carretera

Pero no sólo eso, en la bicicleta ideal también reposan los motivos de la compra.

Por eso hay que mirarse y ser sincero con uno mismo, ver qué se quiere de la bicicleta: volar en el llano, arriesgar en el descenso, subir como un pájaro, ¿hacer todo a la vez?

Entrar en la web de cualquier marca es navegar por esa complejidad de motivos y razones que nos lleva comprar una bicicleta.

Si tenemos un animal competitivo dentro, si cada salida es una prueba a muerte de nuestro amor por el ciclismo y la exploración de nuestros límites ahí están las aero, las bicicletas Racing, esas que te permiten acoplarte al 100 x 100 a tu máquina para que no haya vendaval que se te resista.

Son bicicletas de geometría agresiva, sillín alto respecto al manillar, esa inclinación acentuada que pone a prueba tus lumbares. No es sencillo domarla, es nerviosa en las curvas, en los descensos pide caña, agresividad, trazada con cierto riesgo y en los llanos te invita a volar.

Pero, ojo atención, no es sencillo hacerse con ella, implica estado de forma importante y un buen “core” para evitar que, sencillamente, salir con ella te destroce las lumbares y toda la musculatura en cadena.

Suelen ser las bicicletas que vemos por la televisión, que montan las estrellas porque ellos nacieron para machacarlas, su diseño es aerodinámico y las últimas ya vienen con todo integrado: cambio eléctrico, cables de freno por dentro del manillar y el cuadro.

Son, a la vista, las más resultonas.

Pero hay vida más allá de cortar el viento como si de mantequilla de se tratase. Aquí tendríamos las bicicletas que podríamos decir escaladoras: su postura no es aerodinámica, el ciclista va más alto, puedes cogerte de la parte alta del manillar y desplegar habilidades ante uno de los escenarios más queridos por el buen ciclista: la escalada.

Son bicicletas que se remontan a una geometría más clásica, aparecen finas y desnudas, desprovistas de todo aquello que no sea necesario tener, porque ponen acento en el peso, ahí está la madre del cordero, igual que en los desarrollos, pensados para trepar y trepar sin más objetivo que ganarle metros de desnivel a cada salida y acabar el día sabiendo que has hecho un trabajo de calidad.

Las bicicletas de gravel

Escalar como los ángeles, volar como un avión… sensaciones que cualquiera que haya mamado este deporte alguna vez ha querido experimentar, pero la bicicleta es algo más que poner el físico a prueba, es una razón de ser y un medio de transporte, cabe no olvidarlo.

Y así el excursionismo, el “slow cycling” que nos gusta llamarle, se hace un hueco entre el buen aficionado a la bicicleta. Es en cierto modo recuperar el espíritu viajero que cinceló las primeras bicicletas.

Aquí tenemos máquinas endurance, de fuego lento, muy lento, donde la quema de calorías va de la mano con el disfrute del paisaje, el conocimiento del lugar, eso que un día fue turismo más ciclismo, es decir cicloturismo de alforjas, una esencia que algunos han olvidado.

gravel

Para estos menesteres bicicletas de geometría totalmente clásica, pero sobretodo materiales potentes, no hay necesidad de rendimiento y sí de durabilidad, por eso buenos cuadros que absorban golpes en terrenos abruptos y superficies complejas, pueden ser bicicletas de gravel o no necesariamente de gravel.

Sus horquillas pueden tener un paso de rueda más ancho, para darle un uso polivalente, y te permita salir por asfalto y medirte con algunos de la grupeta, o intentar seguirles, o meterle un neumático más grueso y explorar caminos y pistas.

Ese doble uso se propone en las bicicletas endurance, las de gravel son un paso más allá, porque dependiendo el neumático que se escoja puedes rodar por pista fina pero también por algún “single track” si la salida te reserva una sorpresa.

El gravel es un concepto que va muy ligado al excursionismo, también algo de ciclocross por ahí en medio, y la intención de moverse para conocer mundo. Existen gamas que son auténticas virguerías en todos los materiales. Ahora mismo una bicicleta de gravel es la muestra perfecta de la evolución y perfeccionamiento de la especie.

La bicicleta de montaña

Podríamos decir que el gravel actual ha significado una pequeña revolución en la historia de la bicicleta y su comercialización, pero hace unos treinta años más o menos la bicicleta, entonces de paseo casi todas, alguna de competición y menos de pista, tuvo una sacudida con la entrada de la mountain bike, una novedad que vino de Estados Unidos, donde sigue habiendo auténticos santuarios de la modalidad y pioneros eternos.

Las primeras MTB fueron ensayos en precario de lo que vendría con el tiempo. El primer modelo fue lo que hoy sería la rígida de toda la vida, un dibujo fino, sin estridencias a la vista. Su peso no es muy elevado y las suspensiones no tiene grandes pretensiones, esta modestia las hacen perfectas para travesías largas y subidas.

mountain bike

La bicicleta rígida es más eficiente en el pedaleo y requiere menos mantenimiento. Ideal para quien quiera probarse por primera vez.

En este perfil también podríamos meter las bicicletas de trail, pensadas para pisar todo tipo de terrenos y alargarse en su rendimiento.

Luego llegaron las bicicletas de doble suspensión, que son otro paso. A la vista resultan espectaculares, pues son despliegue de I+D a la vista. Tienen más capacidad de trabajo y son versátiles, perfectas para terrenos muy accidentados, grandes baches, pedruscos, raíces de árbol que asaltan el camino.

También están las bicicletas de descenso, una modalidad que exige tenerlo muy claro, gran destreza y reflejos superlativos. Son máquinas pesadas que ganan con la teoría de la gravedad.

Desde hace unos años la profusión de retos en escenarios extremos, desde un desierto a un polo helado, provocó la salida de las fat bikes, de rueda gordísima que permite surcar terrenos densos y complicados en los que una rueda de toda la vida quedaría inutilizada.

Las e-bikes

Y a todo lo dicho anteriormente llega el arma definitiva para cada vez más gente. Las e-bikes, las bicicletas eléctricas son la gran novedad de los tiempos recientes en un sector que necesita renovarse lo suficiente como para que un usuario se plantee constantemente renovar su flaca.

La tecnología camina de la mano en este tipo de máquinas, porque los motores no paran de ser más ligeros, más pequeños, más autónomos y su carga cada vez más duradera.

Todas las marcas ponen la bicicleta eléctrica en la proa de su catálogo.

e-bike

¿Sus beneficios?

Hay uno muy especial y visible: la democratización de la bicicleta, el plus que te da el motor permite que parejas puedan salir juntas, que personas a cierta edad aborden rutas que con una bicicelta normal no tendrían a su alcance, en definitiva, un mundo que se abre para miles de ciclistas.

Escoger una bicicleta eléctrica es relativamente sencillo, la oferta ya se irá complicando y segmentando con el tiempo, sin embargo, si el objetivo es tener una ayudita en esas rampas imposibles y no perder el tren de grupetas de auténticos machacas, la bicicleta eléctrica es una buena opción.

Las mejoras en los motores las han hecho menos aparatosas a la vista con el paso de los años. Sus mejoras van en el aspecto y también en la autonomía. Acostumbran a ir “capadas” a cierta velocidad por motivos legales.

Rodar a velocidades de vértigo en ciertos llanos es posible, aunque no creemos que ese se el objetivo, pues la línea entre bicicleta y moto se haría difusa.

Esperemos que su evolución vaya de la mano de sus prestaciones y que el objetivo inicial, tener ese plus de vatios que por lo que sea, edad, entrenamiento o porque no tenemos el día, nos falta, sea el motivo principal para comprar unas máquinas que son sencillamente la revolución que ya está aquí.